El Decreto-Boyer alteró el régimen de duración de los contratos de arrendamiento de vivienda y de local al suprimir la prórroga legal o forzosa que pesaba sobre ellos, lo que favoreció claramente los intereses de los propietarios al liberar el alquiler de sus inmuebles del fantasma del contrato indefinido.

En el ámbito de los arrendamientos urbanos, se conoce popularmente por Decreto Boyer (Real Decreto-Ley 2/1985, de 30 de abril, sobre medidas de política económica) la norma legal -aprobada en épocas del Ministro de Economía y Hacienda socialista D. Miquel Boyer Salvador- en virtud de la cual, entre otras cuestiones que no vienen al caso detallar aquí y ahora, se suprimió el carácter forzoso de la prórroga de los arrendamientos urbanos.

A partir del 9 de mayo de 1985, fecha de entrada en vigor del Decreto Boyer, los propietarios y arrendadores de viviendas y locales podían alquilar sus inmuebles con total libertad, sin tener que pasar por que la duración de los contratos se fuera indefinidamente prorrogando en el tiempo hasta agotar las subrogaciones legales por fallecimiento del inquilino. La prórroga forzosa de los contratos, establecida desde años atrás en las leyes especiales de arrendamientos urbanos, quedaba de este modo suprimida de un plumazo.

El Decreto Boyer supuso una liberalización del mercado de los alquileres y un cambio importante en la mentalidad de los propietarios a la hora de alquilar sus inmuebles, en la medida que los liberaba del fantasma de la “duración indefinida”. Posibilitó que los contratos de alquiler, vivienda o local, durasen el tiempo que hubieran convenido las partes, ni más ni menos, sin que al finalizar el plazo resultara de aplicación ninguna prórroga forzosa a favor del inquilino o del arrendatario, lo que, sin duda, vino a facilitar la recuperación y disponibilidad del inmueble por los propietarios al finalizar el plazo del arriendo y poder así, si fuere de su interés, ponerlos de nuevo en alquiler en las condiciones y renta de mercado.

La fecha de 9 de mayo de 1985, de entrada en vigor del Decreto Boyer, es contemplada expresamente por la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 a la hora de establecer en sus disposiciones transitorias el régimen legal aplicable a los contratos de alquiler antiguos.

 

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Autor:

Josep Maria Espinet Asensio
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